El Parque Cristina Enea, ubicado en San Sebastián, celebra 100 años desde su apertura al público. Este espacio verde, que originalmente era una finca privada de los duques de Mandas, se ha convertido en un pulmón ecológico que conecta distintas áreas de la ciudad, favoreciendo la biodiversidad y el esparcimiento.
Desde su transformación, ha sido mantenido como un parque botánico que combina flora autóctona y exótica. La responsable de Parques y Jardines, Ainitze Otamendi, y el técnico Juan Mari Odriozola destacan que se han incorporado nuevas especies arbóreas para preservar la evolución del parque hacia un futuro bosque maduro.
Los orígenes del parque se remontan a la unión de Fermín Lasala y Cristina Brunetti en el siglo XIX, quienes adquirieron terrenos para crear un gran espacio recreativo. La creación inicial incluyó la contratación de paisajistas de París, quienes diseñaron jardines que evocan la naturaleza salvaje, aspecto que aún perdura en este emblemático lugar.
A lo largo de los años, el parque sufrió un abandono que llevó a su asilvestramiento, transformándolo en una suerte de jungla. Sin embargo, desde los años 90, se ha trabajado en su restauración, introduciendo árboles longevos que sustentan su diversidad y han vuelto a dar vida al entorno.
Cristina Enea hoy es un espacio multifacético que combina áreas ornamentales con zonas silvestres, ofreciendo un hábitat diverso para la fauna local. Con una inversión anual significativa en su mantenimiento y gestionando cuidadosamente su biodiversidad, se asegura que continúe siendo un lugar de encuentro para los ciudadanos y un testimonio del compromiso por la sostenibilidad.
Con información de diariovasco.com

