Asunción, Paraguay. - Santiago Peña presentó su renuncia a la presidencia de Paraguay en medio de masivas protestas sobre la pérdida de ahorros de los ciudadanos, tras la promulgación de una ley que buscaba devolver parte de los fondos a los afectados en menos de una semana. Las manifestaciones, no obstante, continuaron y se intensificaron, culminando en enfrentamientos con las fuerzas del orden, que emplearon gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes.
La situación se complicó el jueves, cuando Horacio Cartes, exmandatario y líder del gobernante Partido Colorado, declaró que su bancada apoyaría el juicio político en contra de Peña. Este anuncio dejó al presidente sin un pilar clave de apoyo político, destrozando aún más su situación. En un video difundido en redes sociales, Peña manifestó: "He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República (...) quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado".
Apenas horas después, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la acusación de juicio político contra el presidente, aunque decidió no proceder contra el vicepresidente Pedro Alliana. Sin embargo, la renuncia de Peña no se concretó, ya que el Congreso no pudo celebrar la votación para aceptarla debido a la falta de quórum, impidiendo así cualquier decisión formal sobre su salida del cargo.
La oposición argumentó que aceptar la renuncia podría permitir a Peña obtener un escaño como senador vitalicio, obtenido de manera automática por un expresidente, lo que conllevaría inmunidad ante cualquier procedimiento judicial.
Con información de expansion.mx

