Madrid, España. - Durante la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, el cardenal José Cobo celebró una Eucaristía en la Catedral de la Almudena. Este acto homenajeó a varios obispos fallecidos, entre los que se encuentran monseñor Narciso Martínez Izquierdo y el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, quienes contribuyeron al desarrollo de la archidiócesis.
El cardenal Cobo destacó que el recuerdo de quienes han partido sigue vivo en quienes los conocieron. «Muchos de nosotros somos hoy lo que somos gracias a quienes nos precedieron», afirmó, enfatizando la huella que dejaron en la comunidad. La memoria de estos obispos, así como de otros sacerdotes y fieles anónimos, resulta fundamental en la construcción de la identidad de la diócesis.
Durante su homilía, Cobo subrayó la continuidad de la memoria divina. «Ninguno de sus hijos queda olvidado para Dios», resaltó, señalando que, aunque las personas pueden olvidar, el conocimiento de Dios sobre cada vida y sus luchas es eterno. También mencionó que la Iglesia es un legado de generaciones pasadas que han transmitido la fe y cultivado la esperanza.
Finalmente, el arzobispo hizo un llamado a la comunidad para reflexionar sobre el impacto de sus creencias en el presente y el futuro. Al terminar su mensaje, recordó que la Eucaristía es un acto que une a los vivos y a los difuntos en la búsqueda de la Vida Plena que Dios ofrece.
Con información de religiondigital.org

