La brecha digital se ha convertido en un desafío significativo para la economía panameña, afectando la capacidad de sus habitantes para acceder a servicios y oportunidades. En 2023, datos del Censo de Población y Vivienda indican una desigualdad notable en el acceso a Internet, donde el 73% de los panameños utilizaba esta herramienta, pero zonas rurales y comarcas muestran cifras alarmantemente bajas.
Datos clave
- Cuándo: 2023
- Quienes: 3.8 millones de habitantes en Panamá
- Uso de internet: 73% de la población en 2024
El Censo de 2023 refleja que 2.6 millones de residentes de cuatro años o más habían utilizado Internet, lo que representa un acceso importante, pero con grandes disparidades geográficas. Mientras que en la provincia de Panamá, cerca del 79% de la población tiene acceso a Internet, en comarcas como Ngäbe Buglé solo lo logró el 11%. Este panorama ilustra que la economía digital, aunque en crecimiento, no llega a todos por igual.
La digitalización ofrece múltiples beneficios para quienes tienen acceso. Facilita trámites administrativos, permite el comercio en línea y brinda oportunidades de capacitación. Sin embargo, en áreas rezagadas, como en ciertas comarcas, estas oportunidades son prácticamente inexistentes. Una familia sin acceso a Internet enfrenta limitaciones educativas y laborales que las diferencias de conectividad acentúan.
¿Qué significa para Panamá esta brecha digital?
La brecha digital en Panamá implica que muchas personas quedan excluidas de los beneficios de la economía moderna. Este fenómeno no solo retrasa el desarrollo individual, sino que también impacta negativamente en el crecimiento económico general del país. Para una población que se enfrenta a la dificultad de acceso, la digitalización podría convertirse en una barrera en lugar de un facilitador.
¿Cómo se puede abordar la desigualdad digital?
Las autoridades panameñas, como la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental, están enfocadas en modernizar los servicios públicos y mejorar la interoperabilidad con el fin de reducir la brecha digital. Las políticas deben centrarse no solo en aumentar el acceso, sino también en asegurar que las herramientas digitales sean efectivas y accesibles para todos, garantizando así igualdad de oportunidades en el acceso y uso de tecnologías.
El desafío sigue siendo grande, pero hay oportunidades para mejorar. Aumentar la cobertura de Internet y facilitar el acceso a dispositivos son pasos esenciales. Solo entonces, Panamá podrá avanzar hacia una economía más inclusiva y equitativa.
Con información de laestrella.com.pa

