Quito, Ecuador. - Un preocupante 72% de los adultos mayores en Ecuador no cuenta con la protección de una jubilación formal, exponiéndolos a condiciones de pobreza y abandono. Según proyecciones, el número de personas mayores de 60 años en el país aumentará del 7.2% en 2000 al 11.8% en 2026, mientras que la esperanza de vida crecerá de 48 años en 1950 a 79 años en 2026. Esto plantea un desafío significativo para la atención y la inclusión de este segmento poblacional.
A pesar de contar con un marco constitucional que garantiza la seguridad social universal, solo el 27.26% de los adultos mayores tiene acceso a la jubilación otorgada por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. La jubilación, aunque un derecho, se ha convertido en un privilegio que excluye a la mayoría de este grupo etario. Un hecho alarmante es que el 59% de las mujeres adultas mayores no perciben ingresos propios.
La nueva longevidad nos reta a repensar cómo vivir en esta etapa de la vida, en lugar de esperar la muerte. La soledad y el deterioro social son riesgos reales que enfrentan muchos jubilados. Se requiere un esfuerzo por parte de la sociedad, la familia y el Estado para abordar el estigma del "viejismo" y reconocer las potencialidades de los adultos mayores.
La falta de un sistema de jubilación inclusivo significa que muchos ancianos dependen de apoyos informales o de la caridad. La realidad en las zonas rurales es aún más crítica, donde los jóvenes han emigrado en busca de mejores oportunidades y los adultos mayores quedan atrás, a menudo en el abandono.
"La longevidad implica también responsabilidades de la familia, la sociedad y el Estado. Un primer reto es pasar de la imagen del viejismo, de una población sobrante, al reconocimiento de sus potencialidades", señala un experto en el tema. La sociedad debe trabajar para asegurar que los ancianos sean vistos como fuentes de sabiduría y no como una carga.
La jubilación debe recuperarse como un tiempo de bienestar, sentido y alegría, lejos de la ética del trabajo, para que los adultos mayores puedan disfrutar de una vida digna y plena.
Con información de religiondigital.org

