La Unión Europea y México han concretado un acuerdo comercial en Ciudad de México, que actualiza el tratado original de 1997. Esta renovada alianza busca fortalecer la conexión económica y comercial, especialmente en un contexto global donde la incertidumbre y el proteccionismo han aumentado.
Desde el pacto inicial, han transcurrido casi tres décadas y diez años desde la última cumbre en este ámbito. La relación ha adquirido vitalidad en medio de cambios globales severos. México es considerado un socio estratégico, compartiendo valores en la defensa del comercio y el derecho internacional.
El nuevo acuerdo implicará la reducción o eliminación de aranceles para numerosos productos. Entre los beneficiarios están los productos agrícolas europeos, como pastas y chocolates, así como productos mexicanos como café y frutas. Algunos ajustes incluirán cuotas anuales para ciertas rebajas de precios.
De manera complementaria, el pacto busca derribar barreras no arancelarias, favoreciendo particularmente sectores como la maquinaria y la farmacéutica. También cubre temas importantes relacionados con la protección de propiedad intelectual y busca aumentar la inversión en ambas direcciones.
La firma del acuerdo requiere la ratificación por parte de los gobiernos involucrados. Esto implica un proceso que debe ser aprobado no solo por el Consejo de la UE, sino también por diversos parlamentos europeos. Se espera que este nuevo marco legal impulse un comercio más robusto y colaborativo entre ambas partes.
Con información de laprovincia.es

