Morelia, Michoacán. - Saúl, un hombre de 63 años que ha perdido ambas piernas, solicita apoyo a las autoridades debido a su precaria situación de salud. Vive solo en una casa donde carece de agua y de los servicios básicos que le permiten llevar una vida digna.
El hombre salió para hablar sobre su calle, anteriormente llamada Chava Flores, que fue renombrada por el Ayuntamiento a Antonio Chávez Soria. Su realidad, sin embargo, es alarmante: se desplaza arrastrándose sobre una charola metálica debido a sus amputaciones, consecuencia de un diagnóstico tardío de cáncer y diabetes.
En el pasado, Saúl llevó una vida llena de excesos, lo que contribuyó a sus problemas de salud. Reconoce que su estilo de vida cambió drásticamente tras la muerte de su hijo, un suceso que lo llevó a caer en la desidia y al abuso de alcohol. "Desde que falleció mi hijo me tiré al vicio muy feo; me quedaba a dormir a la orilla del tren", confiesa.
A pesar de sus intentos por acercarse a autoridades para recibir ayuda, Saúl asegura que lo han ignorado. Menciona que ha acudido a varias oficinas en más de una ocasión, pero siempre le cierran las puertas, lo que intensifica su desesperación por conseguir apoyo.
Saúl demanda más atención de los gobiernos hacia las personas con discapacidad. "Pido una despensa y una silla de ruedas de mano para tener un poco de mayor movilidad", finaliza, mientras espera que sus súplicas sean escuchadas.
Con información de quadratin.com.mx

