PÁTZCUARO, Michoacán. - El 1 de noviembre, Urandén rinde homenaje a los difuntos con la celebración de El Camino de las Ánimas. Esta procesión de canoas es parte central de la festividad de Noche de Muertos, donde tradición y espiritualidad se entrelazan para recordar a quienes han partido. Las familias del lugar dedican ofrendas y rituales, transformando la muerte en un evento comunitario lleno de significado.
La ceremonia inicia con las copaleras, mujeres que, utilizando fuego, copal y hierbas, purifican el ambiente y convocan a los espíritus. Este ritual no solo se lleva a cabo durante los días 1 y 2 de noviembre, ya que comienza a finales de septiembre con la llegada de las primeras mariposas, que simbolizan la proximidad de las almas.
Las comunidades a orillas del lago de Pátzcuaro han sostenido sus costumbres a lo largo de los años, a pesar de las influencias externas. La celebración es una mezcla de luces, comida tradicional y música, mostrando el profundo amor de los purépechas hacia sus seres queridos fallecidos.
A lo largo del lago, los habitantes exhiben sus tradiciones, que incluyen danzas, cantos y relatos, mientras la Miringua, un espíritu femenino, vela por la armonía del espacio sagrado. Todo esto se complementa con la práctica del canotaje, reconocido en el estado, que incluye exhibiciones y competencias en canoas tradicionales y modernas.
El reconocimiento de esta celebración como parte del patrimonio cultural de Michoacán refuerza el compromiso de preservar estas tradiciones que han perdurado a través del tiempo.
Con información de quadratin.com.mx

