Ciudad de México, CDMX. - La falta de honestidad en la gestión pública se ha vuelto un tema central en el debate político en México, donde las cifras de desaparecidos han aumentado de 25 a 40 diarios en los últimos dos años. Este incremento resalta la urgente necesidad de que los servidores públicos actúen con transparencia y en beneficio del bien común.
La retórica política que afirma que “con honestidad, damos resultados” suena atractiva, pero carece de sustancia si no se basa en hechos concretos. La necesidad de reconocer y atender la inquietante realidad de la violencia y la criminalidad es fundamental; informes recientes destacan que los crímenes dolosos no han disminuido de manera significativa, a pesar de las afirmaciones contrarias. Una situación alarmante fue revelada por medios en Michoacán, que reportaron múltiples asesinatos en las últimas semanas.
La experiencia de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos subraya la desconfianza en las instituciones. “No hemos encontrado a nuestro querido Bartolo, y sentimos que no hay un interés real por parte de las autoridades", manifestó un familiar de una persona desaparecida, reflejando la frustración que embarga a muchos en el país. La falta de acción seria por parte de las fiscalías se ha visto eclipsada por el interés político que prevalece en los niveles más altos.
La honestidad no solo es un término que debe ser pronunciado por los gobernantes; debe ser un principio que guíe sus acciones y decisiones. Ignorar la violencia que asola a muchas regiones y ocultar fracasos no contribuye a construir un entorno seguro y justo. El gobierno necesita enfrentar la realidad con valentía.
A medida que la discusión sobre la justicia y la seguridad se intensifica, es evidente que la transparencia se convierte en una herramienta fundamental para reconstruir la confianza ciudadana y abordar los graves problemas que enfrenta el país.
Con información de mimorelia.com

