Morelia, Michoacán. - El municipio de Erongarícuaro destaca por su singular pan de muerto, que se elabora para la celebración de la Noche de Ánimas. Este pan, que puede tomar forma de muñeca o de caballito, es una tradición de la comunidad indígena de San Francisco Uricho y se ofrece en los altares para esperar a los difuntos.
Luis Fernando Rivera, director de Cultura y Turismo de Erongarícuaro, explicó que este pan se elabora con harina de trigo y levadura tradicional. Historias familiares en la comunidad relatan que, durante años, abuelas y bisabuelas se reunían para hacer este emblemático pan. “Se hacían para esperar a sus ánimas”, comentó Rivera.
Cada pan que se prepara es un símbolo dedicado a un difunto, y su forma depende del género de la persona fallecida. Esta costumbre se acompaña de la creencia de que el difunto se lleva consigo el sabor del pan. “Ese pan, que dura tres o cuatro días, se endurece; creemos que capturan la esencia de lo que les ofrecimos”, agregó.
Los habitantes colocan un pan por cada alma en las ofrendas. A ocho días de la celebración, se organiza un rosario donde el pan endurecido se regala a las rezanderas. “Ellas lo preparan para comérselo, utilizando métodos como el vapor para rehidratarlo”, indicó.
La tradición y la elaboración de este pan especial continúan en Erongarícuaro, subrayando la importancia de mantener vivas las costumbres en honor a los difuntos en la Noche de Ánimas.
Con información de quadratin.com.mx

