Wilkes-Barre, Pensilvania. - El 19 de octubre de 2026, Terry Cole, director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), declaró que la corrupción de autoridades mexicanas jugó un papel clave en el secuestro, tortura y asesinato del agente Enrique “Kiki” Camarena, que ocurrió en 1985. Cole hizo estas afirmaciones durante un evento en Estados Unidos.
El director de la DEA hizo hincapié en la importancia de recordar a Camarena al promover la Semana Anual del Listón Rojo, una campaña de prevención contra el consumo de drogas que surgió tras su muerte. Esta edición se llevará a cabo, como es tradición, en los días siguientes al evento de este año.
Acompañado por el fiscal general adjunto de Estados Unidos, Todd Blanche, y la titular de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas, Sara Carter, Cole no entró en detalles sobre una acusación de 1990. Dicha acusación, presentada ante una corte federal, alega que funcionarios mexicanos brindaron protección a líderes del Cártel de Guadalajara para facilitar el secuestro y asesinato del agente.
Según el documento de 1990, Manuel Ibarra y Miguel Aldana, funcionarios de alto nivel en ese momento, habrían colaborado con el cártel, protegiendo a Rafael Caro Quintero, uno de los principales implicados en el crimen.
Caro Quintero enfrenta actualmente acusaciones en una corte federal del Distrito Este de Nueva York, vinculadas a una conspiración para asesinar a quienes representaban una amenaza para sus operaciones de narcotráfico. Desde abril de 2026, la DEA ha reiterado que la corrupción en México es un componente esencial del funcionamiento de los cárteles que exportan drogas hacia Estados Unidos.
Con información de zetatijuana.com

