Guadalajara, Jalisco. - El Gobierno del estado de Jalisco justificó su decisión de no desplegar a la policía durante la segunda marcha por el agua limpia, que se llevó a cabo el pasado domingo en la capital tapatía. El secretario general de Gobierno, Salvador Zamora, indicó que la intervención policial habría podido generar una situación similar a la registrada el 11 de octubre, cuando la primera manifestación terminó en disturbios.
Zamora explicó que, antes de la marcha, se intentó establecer comunicación con 28 colectivos que promovieron la protesta, pero solo seis respondieron, y finalmente se reunieron con uno. A pesar de los daños ocasionados por grupos violentos, el funcionario aseguró que se tienen identificados a los responsables y que se procederá en su contra.
El vandalismo se extendió a varios edificios públicos, incluyendo el Palacio de Gobierno, el Congreso estatal, y la catedral de Guadalajara, así como a varios comercios y vehículos. El secretario de Seguridad, Juan Pablo Hernández, mencionó la existencia de al menos cinco grupos que cometieron actos de violencia, desde vandalizar negocios hasta arrojar petardos y bombas molotov.
"En Jalisco no somos así, queremos y cuidamos a nuestro estado", afirmó el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, en un video donde se refiere a los intereses políticos detrás de la violencia. Al momento, el número de detenidos por estos actos asciende a diez, quienes ya han sido consignados ante el Ministerio Público.
La administración local ha solicitado la colaboración de la ciudadanía para identificar a los participantes en los actos violentos, difundiendo imágenes de los involucrados en los disturbios. Pese a las promesas de acción, la situación en Jalisco continúa marcada por la confrontación social y los llamados a garantizar la seguridad en las manifestaciones.
Con información de eluniversal.com.mx

