Ciudad de México, CDMX. - La jerarquía católica en México ha elevado su nivel de alerta debido a la creciente violencia en el país, reflejada en los asesinatos de al menos 13 sacerdotes en los últimos siete años. Durante recientes reuniones en la Santa Sede, arzobispos mexicanos transmitieron sus inquietudes directamente al Papa Francisco respecto a un entorno de terror que afecta la labor pastoral de las diócesis.
Los datos del Centro Católico Multimedial indican que desde 2019 hasta 2026, la violencia ha marcado un panorama sombrío, donde los líderes religiosos son blanco de crimen organizado y amenazas directas. El último homicidio denunciado fue el del sacerdote Román de la Cruz, en Huejutla, Hidalgo, donde se sospecha la implicación de grupos criminales.
A la creciente violencia que sufren los clérigos católicos se suma la inquietud de los pastores protestantes, quienes también enfrentan extorsiones y ataques. De acuerdo con asociaciones evangélicas, más de 100 templos en la región serrana han cerrado debido a presiones del crimen organizado, obligando a pastores y congregaciones a trasladarse a otras áreas en busca de seguridad.
Mientras tanto, la comunidad judía y musulmana también se encuentra en alerta. Recientemente, incidentes de intolerancia ideológica han surgido, como ataques vandálicos contra lugares de culto tras las tensiones internacionales en Medio Oriente. Sin embargo, los líderes musulmanes reportan una situación más tranquila en comparación con sus contrapartes cristianas.
La Arquidiócesis Primada de México, bajo el liderazgo del cardenal Carlos Aguiar Retes, ha hecho un llamado a reforzar la seguridad para los clérigos y ha criticado la falta de respuesta del gobierno ante el aumento de la violencia. La Iglesia católica y otras denominaciones religiosas continúan exigiendo protección y justicia para sus miembros ante la profundización de esta crisis.
Con información de diariodechiapas.com

