Morena busca una hazaña en las elecciones del 7 de junio: conseguir la mayoría calificada en el Congreso de Coahuila. Esta contienda, aunque intermedia y limitada a 25 diputaciones, representa un esfuerzo significativo para despojar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de su dominancia en uno de sus últimos bastiones históricos.
El control del Congreso no solo significa un cambio en la composición legislativa; también implica mayor control sobre el presupuesto estatal, la fiscalización de cuentas y la designación de puestos clave. Esta estrategia es crucial para posicionar a Morena en la contienda por la gubernatura de 2029, en un estado donde el PRI ha gobernado durante casi un siglo.
Antonio Attolini, diputado local y candidato a la reelección, destaca la importancia de ganar distritos clave como Torreón y Monclova. Sin embargo, la actual presión política, las acusaciones de narcotráfico que rodean a su exgobernador y el clima electoral desafiante complican su misión.
Morena ha denunciado agresiones a sus candidatos y el uso indebido de programas sociales por parte del PRI para movilizar votantes. La percepción de un piso electoral desigual en Coahuila provoca críticas hacia el control que el PRI ejerce sobre sindicatos y medios locales, lo que limita la libre competencia y debate político.
El perfil del electorado en Coahuila agrega otra capa de complejidad. Con una economía dinámica y vínculos directos con Estados Unidos, los ciudadanos priorizan la seguridad y la certeza laboral. En elecciones pasadas, el apoyo a Morena ha sido marginal, lo que sugiere que la tarea de arrebatar la gubernatura al PRI no será sencilla.
Con información de proceso.com.mx

