El pasado 8 de junio, Coahuila vio una clara victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones para renovar el Congreso local. Con el 97% de las actas contabilizadas, el PRI obtuvo 637 mil 32 votos, superando el 50% del total de sufragios emitidos, lo que representa un duro revés para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
La salida de Andy López Beltrán, ex secretario de Organización de Morena, para buscar una diputación hizo mella en las aspiraciones de su partido en la región. Desde su posición, López Beltrán había intentado desbancar al PRI, pero la situación se complicó al perder apoyo en las urnas. Mientras el PRI consolidó su victoria, Morena apenas logró 282 mil 224 votos, seguido de sus aliados del Partido del Trabajo (PT) con solo 45 mil 23.
Morena no solo enfrenta un descenso en su popularidad, sino que también se ve envuelta en múltiples escándalos. La desconfianza hacia el partido ha crecido tras las denuncias que involucran a varios funcionarios de Sinaloa, incluyendo al gobernador en licencia, Rubén Rocha Moya, por posibles vínculos con el crimen organizado. Este contexto de corrupción y la creciente inseguridad han alimentado la percepción negativa del elector hacia la Cuarta Transformación.
Alejandro Alito Moreno Cárdenas, líder del PRI, se pronunció tras los resultados electorales, afirmando que su partido ha "barrido" a los narcopolíticos en Coahuila. Reiteró que su partido trabaja para mantener un estado de paz y seguridad, posicionándose como la verdadera oposición y proyectando un panorama favorable para futuras elecciones en 2027.
A medida que los escándalos persisten y la confianza ciudadana disminuye, Morena enfrenta un camino complicado hacia las próximas elecciones, debiendo reconquistar a un electorado que ha empezado a dudar de sus promesas.
Con información de adn40.mx

