Culiacán, Sinaloa. - La diputada local del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Paola Gárate, ha manifestado su preocupación por la falta de protección de las autoridades tras haber sido secuestrada por sicarios del Cártel de Sinaloa el 5 de junio de 2021. Gárate, quien fue la única víctima que denunció la intervención del cártel en las elecciones que llevaron a Rubén Rocha Moya al poder, ha enfrentado amenazas y hostigamiento desde entonces.
Durante su secuestro, Gárate fue mantenida en condiciones extremas y escuchó cómo sus captores interrogaban a otros políticos. La liberación llegó con un mensaje claro: no podía hablar hasta que cerraran las casillas electorales. El exgobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, desalentó a las víctimas a hacer denuncias, recomendando que "dieran vuelta a la hoja".
A pesar de las intimidaciones, Gárate no se ha callado. “La presidenta Claudia Sheinbaum pide pruebas, pues yo soy testigo y víctima de la narcoelección de 2021 en Sinaloa”, expresó. La diputada ha sido una crítica constante del gobierno de Rocha Moya, cuestionando la violencia que afecta al estado y la inacción del secretario de seguridad pública, quien actualmente se encuentra detenido en Estados Unidos.
Recientemente, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana promovió un incidente para revocar el amparo que otorgaba protección federal a Gárate. “Debería cuidarme un gobierno en el que no confío”, indicó la diputada al referirse a la situación que enfrenta. Las amenazas se agravan con la llegada de una corona fúnebre a su casa, situación que la llevó a solicitar protección federal con el respaldo de la Guardia Nacional.
La cruenta realidad de la política en Sinaloa se ilustra a través del enfrentamiento entre Gárate y el gobierno estatal, evidenciando la complejidad de la lucha contra la violencia y la impunidad en el estado.
Con información de sonorapresente.com

