La situación en Morelos ha revelado un alarmante fenómeno: alcaldes y exfuncionarios se han convertido en piezas clave del crimen organizado. Oscar Balderas, periodista, expone que el reciente "Operativo Enjambre" descubre cómo la narcopolítica ha infiltrado todos los partidos, convirtiendo a servidores públicos en cabecillas de estructuras criminales.
Desde los años 90, Morelos se ha configurado como un punto vital para el narcotráfico, debido a su proximidad a la Ciudad de México y la escasa vigilancia en su aeropuerto. La corrupción institucional, con episodios como los túneles utilizados por el narcotraficante "El Azul" Esparragosa, ha cimentado un ecosistema propicio para el delito.
Actualmente, la extorsión ha superado al tráfico de drogas tradicional en términos de rentabilidad, impulsada por la lucha por recursos naturales como agua y gas. Este cambio ha permitido que la extorsión se convierta en el negocio más lucrativo del crimen en la entidad.
El modus operandi que se ha visto en Guerrero ha encontrado un eco en Morelos. Grupos criminales filman reuniones con funcionarios para chantajearlos, obligándolos a colaborar por temor a ser expuestos. Este ciclo de silencio ha prevalecido durante años, y el "Operativo Enjambre" tiene como objetivo desmantelar estas redes, enfocándose en los políticos locales.
Una preocupación creciente para las autoridades es la evolución del perfil criminal. Ya no son solo funcionarios sometidos: exalcaldes, como Iris Sánchez Zavala de Yecapixtla, han utilizado sus redes para convertirse en líderes delictivos tras dejar el cargo. La serie de acontecimientos demuestra que el establecimiento criminal ha rebasado las fronteras institucionales en Morelos.
Con información de mvsnoticias.com

