La Habana, Cuba. - En el barrio de Jesús María, los peligros del deterioro estructural son evidentes. Larisa vive con sus dos hijos en un edificio cuya tercera planta presenta daños que podrían resultar en un colapso inminente. La falta de mantenimiento ha provocado que muchas edificaciones en la capital cubana muestren señales de descomposición, aumentando la preocupación de los residentes.
Los derrumbes son una realidad constante en La Habana Vieja. En áreas como la avenida Galiano y el Malecón, es común encontrar construcciones que han sufrido colapsos parciales. En ocasiones, estas desgracias han tenido consecuencias fatales, dejando a las familias afectadas en una situación de vulnerabilidad extrema.
Larisa comparte su hogar con sus hijos en un espacio donde la mitad es inhabitable debido al daño estructural. Pese a su temor por un eventual derrumbe, no tiene posibilidad de mudarse. Su situación es reflejo de la lucha que enfrentan muchos en esta histórica zona, donde otros residentes han optado por abandonar el lugar.
Lize, otra vecina, ha perdido a sus dos hijas que se mudaron fuera de La Habana ante el riesgo inminente de colapso. La cúpula dorada del Capitolio, visible desde la azotea, contrasta marcadamente con la desolación de los techos cercanos, que revelan el impacto del abandono y la falta de atención gubernamental.
La comunidad exige acciones urgentes para garantizar la seguridad de quienes aún habitamos estas estructuras. Sin una intervención clara por parte de las autoridades, el futuro de las familias en La Habana Vieja continúa siendo incierto.
Con información de eluniversal.com.mx

