Ciudad de México. - El activista Víctor Palma, quien estuvo detenido por un delito que no cometió, ahora utiliza su experiencia vivida tras 16 años de prisión para ayudar a otros que enfrentan injusticias legales. Palma recuerda que su encarcelamiento, al cual fue sometido en 1996 a los 23 años, fue un giro drástico en su vida, marcado por la tortura y la falta de pruebas suficientes en su contra.
Al llegar a la capital mexicana, fue engañado con una oferta de trabajo y se vio envuelto en un caso de doble secuestro que culminó en su detención. Durante su estancia en prisión, trabajó para reconstruir su vida a pesar de las adversidades, incluyendo la falta de apoyo familiar tras la difusión mediática de su situación. Palma revela que llegó a considerar el suicidio y cayó en el abuso de sustancias, pero el asesinato de un compañero lo llevó a buscar un nuevo propósito.
Tras su liberación, fundó La Palmiza, un colectivo que apoya a personas acusadas injustamente y a quienes enfrentan procesos legales sin pruebas robustas. "Hoy siento que esa es la misión: justicia", afirma Palma. Su labor incluye apoyar casos como el de Juan Jesús, acusado del feminicidio de Edith Guadalupe, y otros que están bajo el yugo del sistema penal.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, al cierre de 2024, había 236 mil 773 personas privadas de la libertad en el país, de las cuales el 36.3% no contaba con sentencia. Palma se ha convertido en un defensor de quienes, como él, sufren los efectos de un sistema penal defectuoso y busca reformas que garanticen derechos fundamentales.
Por ahora, el activista continúa su labor en La Palmiza, con la esperanza de que más personas puedan encontrar justicia en un sistema que aún enfrenta serias fallas.
Con información de eluniversal.com.mx

