Chiclayo, Lambayeque. - Más de 1,000 denuncias de abuso sexual infantil han quedado sin atención en Perú desde 2014, lo que ha generado una alarmante crisis de salud en comunidades indígenas del Amazonas. Jóvenes de apenas 3 años han sido diagnosticadas con VIH, mientras que los intentos de suicidio entre adolescentes han aumentado drásticamente ante la falta de respuesta judicial.
Mónica Maureira, miembro del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (Mesecvi), relató su experiencia en esta región, donde se registran peligrosas tasas de violencia de género. Allí, cerca de 70,000 personas pertenecientes a las comunidades awajún y wampis enfrentan problemas que han disparado las alertas de activistas, alertando sobre 1,400 posibles casos de abuso en total.
Rosemary Pioc, presidenta del Consejo de Mujeres Awajún y Wampis, enfatizó la omisión del sistema judicial: "Estamos solas. El sistema judicial peruano simplemente dice que no tiene presupuesto para atendernos". La Defensoría del Pueblo ha denunciado al menos 500 casos de acoso sexual en escuelas, donde muchos profesores acusados aún laboran sin sanciones.
La falta de jueces y personal capacitado para procesar estos abusos agrava la situación. "No se castiga a los que abusan de las niñas, lo que normaliza el problema", comentó Pioc. El Poder Judicial peruano ha admitido que cuenta con recursos limitados, indicando solo un 19% de lo requerido para abordar la crisis de violencia en el país.
La ausencia de respuestas efectivas desde el gobierno evidencia un problema estructural que no solo afecta a las víctimas directas, sino también a la salud mental de una población vulnerable.
Con información de bbc.com

