La situación de las desapariciones en México es alarmante. En un lapso de dos décadas, se han registrado más de 122,000 casos de personas desaparecidas, pero apenas 3,869 se han traducido en carpetas de investigación. Esto significa que solo el 3% de los casos cuentan con un seguimiento formal.
Un análisis reciente de la organización Causa en Común destaca el grave rezago por parte de las fiscalías en su labor de investigación. Este fenómeno ha ido en crecimiento constante. Entre 2006 y 2011, las desapariciones aumentaron gradualmente, alcanzando 5,134 casos anuales, pero desde 2016 la cifra escaló a una alarmante estadística de 12,759 desapariciones en 2024.
La revisión del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas revela que de los 130,178 registros de desapariciones, solo un pequeño porcentaje está bajo investigación. Menos del 9% de las desapariciones verificadas cuenta con una carpeta, lo que pone de manifiesto la falencia en el cumplimiento de funciones de las autoridades correspondientes.
La crisis se agrava con la falta de adecuadas estructuras en los estados. Cuatro entidades, entre ellas Oaxaca y Durango, carecen de fiscalías especializadas en desaparecidos. Además, el 99% de las denuncias siguen impunes, reflejando la ineficacia del sistema y el profundo deterioro en la atención a los casos de familia que buscan a sus seres queridos.
A pesar de la magnitud del problema, las cifras indican que las desapariciones siguen en aumento, con Estados como Estado de México y Baja California reportando las tasas más altas en 2025. La falta de capacidad institucional para investigar y esclarecer estos casos es la raíz del desastre actual, colisionando con la esperanza de miles de familias afectadas.
Con información de tvazteca.com

