La elección de Sandra Ramírez como vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado ha desatado una serie de críticas en el Congreso. La exguerrillera, quien es viuda de 'Tirofijo', enfrentó un ambiente tenso durante las elecciones, donde asistentes expresaron su descontento por su presencia y su papel en el proceso electoral.
Ramírez ha defendido su nombramiento y solicitado que se aceleren las citaciones en su contra por casos de violencia sexual. La senadora del Partido Comunes argumentó que las acusaciones en su contra continúan sin respaldo legal y que se debe respetar la presunción de inocencia, al tiempo que advirtió sobre las amenazas que enfrenta debido a su posición.
Daniel Briceño, congresista electo, comparó la situación de Ramírez con la de Luis Alfredo Garavito, sugiriendo que su elección es un error. La controversia se enmarca en una discusión más amplia sobre la legitimidad de los exguerrilleros en funciones públicas, especialmente en comisiones relacionadas con derechos humanos.
A pesar de las objeciones, la votación que otorgó el cargo a Ramírez fue unánime, lo que evidencia divisiones en el Congreso respecto a la inclusión de exmiembros de las Farc en la política actual. Las críticas también se han centrado en la percepción de que este nombramiento puede agravar el dolor de las víctimas del conflicto armado.
Sandra Ramírez también expresó su preocupación por el hostigamiento que ha recibido, indicando que es vital implementar medidas de seguridad para proteger a las legisladoras en el Congreso. Con el trasfondo de un escándalo por diplomas falsos en la Universidad San José, donde obtuvo su título, la polémica entorno a su figura en la política sigue dando de qué hablar.
Con información de infobae.com

