Puebla, Puebla. - Más de 3,300 adultos mayores se encuentran recluidos en el Centro Penitenciario de Puebla, también conocido como Penal de San Miguel. Esta cifra representa aproximadamente el 43 por ciento de la población total en centros penitenciarios del estado, lo que destaca una situación alarmante de separación familiar.
Los abuelos en prisión suelen cumplir años entre los muros del penal y sus interacciones con sus nietos son limitadas. Los encuentros dependen de las condiciones económicas y familiares de quienes los visitan, lo que transforma la convivencia en momentos escasos y significativos.
El Penal de San Miguel es uno de los más grandes del estado, donde la mayoría de los reclusos son personas en condiciones vulnerables. La situación de estos adultos mayores, que ven la vida de sus nietos desde la distancia, pone de manifiesto la falta de visibilidad de su realidad en las estadísticas y en las políticas públicas.
Organizaciones de derechos humanos han señalado la necesidad de abordar el inmediato impacto que tiene la privación de libertad en la familia, especialmente en el desarrollo emocional de los jóvenes que crecen sin la presencia de sus abuelos.
El contexto actual de la población penitenciaria en Puebla sigue siendo crítico, y no existen indicios claros de reformas que puedan mejorar las condiciones de vida de estos adultos mayores en un futuro cercano.
Con información de quadratin.com.mx

