Culiacán, Sinaloa. - En un periodo de tres días, del 21 al 23 de agosto de 2026, Sinaloa vivió una aguda crisis de ingobernabilidad con tres cambios de gobernatura en el marco de un vínculo entre el partido en el poder y el narcotráfico. Rubén Rocha Moya, exgobernador, fue indiciado en Estados Unidos por sus involucramientos con el crimen organizado, lo que lleva a una secuencia de renuncias en su administración.
La situación en la entidad se deterioró con la detención de Ismael Zambada García, un destacado líder del Cártel de Sinaloa, en julio de 2024, lo que desató una guerra interna entre facciones del cártel. Desde entonces, la violencia ha cobrado más de 12 mil vidas y la economía ha sido severamente afectada. Según el INEGI, Sinaloa sufrió el cierre de alrededor de cinco mil empresas, con un notable descenso en la inversión extranjera.
El 21 de agosto, Rocha Moya regresó a su puesto tras una licencia de 112 días, desatando la oposición de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Dos días después, y tras presión, solicitó nuevamente dejar el cargo de manera indefinida. El Congreso designó entonces a Graciela Domínguez Nava como nueva gobernadora, de la que se espera que afronte el desorden actual.
Este inusual giro de eventos revela la brecha en el control político y la profunda crisis de seguridad que enfrenta Sinaloa. La designación de Imelda Castro Castro como candidata para las próximas elecciones de 2027 por parte de Morena, en medio de estas turbulencias, podría cambiar aún más el panorama político del estado.
Con información de zetatijuana.com

