Ciudad de México, CDMX. - Los descendientes de Isaac Saba Raffoul, reconocido líder en la industria farmacéutica en México, continúan gestionando un patrimonio que se estima en varias centenas de millones de pesos. Tras el fallecimiento de Saba Raffoul en 2013, la responsabilidad empresarial ha pasado a sus hijos, quienes han expandido el legado familiar en distintos sectores económicos.
Entre los herederos destacan Alberto Saba Raffoul, Manuel Saba Raffoul y el fallecido Moisés Saba Masri, quien murió trágicamente en un accidente aéreo en 2014, un año después de la muerte de su padre. Este evento significó un cambio en la dirección de las empresas familiares, consolidando el liderazgo en sus hermanos y allegados.
Originalmente enfocados en la distribución de medicamentos, los Saba han diversificado sus inversiones hacia el sector inmobiliario y financiero, estrategias que les han permitido mitigar riesgos y sostener su influencia en el mercado. A diferencia de otros conglomerados, la familia ha optado por una gestión discreta, evitando el foco mediático a favor de una administración eficiente de sus activos.
La firma Saba ha tenido un rol también en la bolsa de valores y ha explorado oportunidades en telecomunicaciones, contribuyendo a un portafolio de inversión sólido y diversificado. A día de hoy, los herederos de Saba Raffoul se consolidan como actores clave en el sector salud en México, reflejando no solo su capacidad empresarial, sino también la continuidad de un legado que trasciende la simple acumulación de riqueza.
Con información de ambito.com

