El gobierno de Estados Unidos ha implementado recientes cambios que afectan el envío de remesas hacia México. Estas nuevas disposiciones dificultan considerablemente la transferencia de dinero, así como la posibilidad de recibir pagos o préstamos para quienes se encuentran en situación migratoria irregular.
Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico Financiero de Grupo Financiero Base, explica que la razón detrás de esta orden es limitar la participación de migrantes no documentados en el sistema financiero estadounidense. Las autoridades buscan salvaguardar la seguridad nacional y evitar riesgos asociados a actividades financieras ilícitas.
El expresidente Donald Trump justificó esta medida al señalar que las transferencias de dinero de bajo monto podrían estar vinculadas a la financiación de terrorismo, narcotráfico y otras actividades delictivas. En este sentido, se requiere una identificación más rigurosa de los clientes y el fortalecimiento de la supervisión para mitigar esos riesgos.
Además, se subraya la importancia de considerar los riesgos crediticios asociados con la concesión de créditos a la población indocumentada. La falta de autorización legal para trabajar crea problemas estructurales que afectan la capacidad de pago y, en última instancia, perjudican la estabilidad del sistema bancario.
Las remesas son un componente esencial de la economía mexicana, representando el 5 por ciento del consumo y el 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Por tanto, estas medidas podrían tener un impacto significativo en la economía nacional.
Con información de heraldodemexico.com.mx

