Culiacán, Sinaloa. - Cerca de 180 familias que han dejado sus hogares debido a la violencia se encuentran viviendo en las inmediaciones del relleno sanitario de Culiacán, donde además buscan obtener ingresos a través de la pepena.
Datos clave
- Cuántas familias: cerca de 180 familias desplazadas.
- Dónde: en la colonia Ampliación Bicentenario, cerca del basurón de Culiacán.
- Por qué: las familias dejaron sus comunidades debido a la violencia en sus regiones.
- Quién denuncia: Esmeralda Quiñones, activista y portavoz de los afectados.
- Fecha de la denuncia: reciente, tras la falta de atención por parte de autoridades.
La activista Esmeralda Quiñones señala que muchas de estas familias han llegado de lugares como Tepuche y Badiraguato en busca de oportunidades. Sin embargo, el volumen de basura disponible para trabajar en el basurón no ha sido suficiente para cubrir las necesidades de todos los rescatistas de materiales reciclables.
El flujo de personas desplazadas ha aumentado drásticamente debido al incremento de la violencia en Sinaloa. Quiñones afirma que, anteriormente, el asentamiento de familias era esporádico, pero ahora se ha vuelto una constante. Las quejas sobre la inacción de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES) son comunes, ya que se han recibido pocos o ningún tipo de apoyos por parte del gobierno.
¿Qué tipo de apoyo necesitan las familias desplazadas?
Además de ayuda alimentaria, las familias requieren un enfoque integral que les permita reconstruir sus vidas. Muchos han llegado sin documentos, sin vivienda y sin empleo formal, lo cual aumenta su vulnerabilidad. La activista denuncia que el gobierno no ha cumplido con su responsabilidad, ya que la atención al desplazamiento forzado es una obligación estatal.
¿Cómo ha respondido el gobierno ante la situación?
Aunque ha habido esfuerzos limitados por parte del Ayuntamiento de Culiacán, la respuesta de SEBIDES ha sido casi inexistente. Las reuniones solicitadas por las familias nunca se han concretado, y el censo actualizado de las familias asentadas sigue sin ser proporcionado. La falta de comunicación y acciones efectivas por parte de la administración ha generado una clara frustración entre los afectados.
El futuro para estas familias es incierto. Sin un apoyo adecuado, su situación no solo se mantiene, sino que probablemente se agrave. Activistas y comunitarios continúan exigiendo atención y respuestas, mientras el gobierno permanece inactivo. Para mejorar su calidad de vida, es crucial que se implementen nuevos programas que no solo brinden asistencia temporal, sino que impulsen la reintegración y estabilidad de estas familias desplazadas.
Con información de revistaespejo.com

