Un ciudadano español ha sido incorporado a la lista de detenciones extranjeras que utiliza el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos para defender sus políticas migratorias. Esta inclusión se destaca entre las acciones del gobierno del expresidente Donald Trump, que busca justificar el endurecimiento de las medidas de deportación.
Markwayne Mullin, secretario del DHS, mencionó en un video que la oposición a los centros de detención migratoria responde a conflictos políticos locales. Aseguró que ciertos gobiernos intentan dificultar la deportación de personas con antecedentes penales, lo cual, según él, pone en riesgo la seguridad pública.
En su mensaje, Mullin detalló casos de extranjeros detenidos, citando nacionalidades de América Latina y un ciudadano de la península ibérica. Este último enfrenta acusaciones de venta de drogas, posesión de armas ilegales y agresión. La presencia de un español en este contexto es inusual, lo que resalta la expansión del enfoque de la administración sobre la inmigración.
Las declaraciones de Mullin se producen en medio de una creciente tensión entre la Casa Blanca y las administraciones locales demócratas que limitan su colaboración con el servicio de inmigración y control de aduanas (ICE). Nueva Jersey se ha convertido en un centro de esta disputa, donde se han llevado a cabo protestas contra las políticas migratorias de la administración federal.
El DHS continuó subrayando que la falta de cooperación de ciertos estados podría resultar en repercusiones administrativos que afectarían sus servicios relacionados. La inclusión del ciudadano español también resalta la narrativa de que los esfuerzos migratorios del gobierno no están dirigidos únicamente a latinoamericanos, sino a individuos de diversas nacionalidades que enfrentan situaciones legales en el país.
Con información de publimetro.com.mx

