Ciudad de México. - La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha decidido restringir el uso de teléfonos celulares en las escuelas de educación básica, buscando recuperar la atención y la convivencia de los estudiantes durante la jornada escolar. Esta medida se enmarca en una tendencia internacional, donde se estima que para marzo de 2026, alrededor del 58 por ciento de los países, equivalente a 114 sistemas educativos, habrá implementado algún tipo de restricción al uso de móviles en las aulas.
La decisión de la SEP no implica un rechazo a la tecnología, sino una respuesta a los retos que plantea la hiperconectividad entre los niños y adolescentes. La atención se convierte en un aspecto crucial del proceso educativo, ya que sin ella es difícil aprender, escuchar y reflexionar. La introducción de teléfonos inteligentes en el aula genera una competencia constante por la atención del estudiante, afectando su capacidad de concentración y socialización.
Francia y Brasil son ejemplos de países que han adoptado políticas similares. Desde 2018, Francia prohíbe el uso de teléfonos móviles en las escuelas, mientras que Brasil implementó en 2025 una ley que limita su uso durante clases y recreos. En Estados Unidos, varios estados han establecido restricciones al respecto, señalando la preocupación por el impacto de la tecnología en el aprendizaje y la socialización.
La SEP, tras consultar a figuras educativas, encontró que un 79.7 por ciento de los encuestados identificó problemas en la atención de los estudiantes, así como un 53.3 por ciento que notó una disminución en la interacción presencial. La regulación mexicana no se limitará únicamente a las horas de clase, sino que también abarcará los recreos, promoviendo momentos de convivencia que son esenciales para el aprendizaje social.
Este esfuerzo por regular el uso de dispositivos móviles busca establecer límites claros en el espacio educativo, sin prohibir el uso de tecnologías que pueden ser beneficiosas para el aprendizaje.
Con información de quadratin.com.mx

