Ciudad de México, CDMX. - Los seguros educativos se consolidan como una alternativa en México para asegurar la continuidad de estudios de los hijos hasta los 22 años, incluso en escenarios como el fallecimiento o la invalidez de los progenitores. Este tipo de pólizas proporcionan el respaldo financiero necesario para que los beneficiarios puedan acceder a una educación superior.
La póliza se compromete a cubrir los pagos y la suma acordada para los beneficiarios, diferenciándose de los fideicomisos educativos, que ofrecen mayor flexibilidad en las aportaciones, pero carecen de la protección frente a imprevistos que caracteriza a los seguros. Además, los seguros educativos pueden incluir componentes de ahorro, lo que los hace más atractivos para las familias que buscan seguridad financiera.
Al elegir un seguro educativo, es esencial que los padres evalúen la cantidad asegurada y determine si será suficiente para cubrir estudios de niveles medio superior o superior. Las opciones son variadas, con planes que incluyen montos establecidos y otros que permiten aportaciones en distintas monedas, como pesos, dólares o UDIS.
Un elemento a considerar es la exención del pago de primas ante el fallecimiento o invalidez total y permanente, lo cual garantiza que el hijo reciba la suma pactada al llegar a la edad estipulada. Al mismo tiempo, es vital revisar el costo total del seguro, ya que las primas pueden acumular costos adicionales con el tiempo.
Los padres deben también estar informados sobre las condiciones de cancelación, ya que suspender el seguro antes de tiempo podría no resultar en el recibo inmediato de la suma total, sino en un valor de rescate definido en el contrato.
Con información de elcongresista.mx

