Romang, Argentina. - Azucena Galfrascoli de Affolter y Lidia Infiesta de Kaenel dedicaron gran parte de sus vidas a la educación y el desarrollo comunitario en Romang. Ambas mujeres jugaron papeles fundamentales en la transformación de la localidad, pasando décadas contribuyendo a diversas iniciativas.
Azucena llegó a Romang a la edad de 20 años, iniciando un reemplazo en la Escuela Fiscal N.º 545 José de Amenábar, donde trabajó durante 30 años. Durante su carrera, elaboró un álbum conmemorativo de las Bodas de Plata de la escuela, que se convirtió en un valioso testimonio histórico. Al respecto, un exalumno recordó su tristeza al enterarse de que Azucena no sería su maestra en segundo grado, destacando la conexión que cultivó con sus estudiantes.
A fines de la década de 1940, junto a Lidia, Azucena participó activamente en la creación del Colegio Inmaculada Concepción. En 1963, tras un incendio que dejó al pueblo sin luz, ambas colaboraron en la reconstrucción de la usina eléctrica y de un nuevo edificio para la Cooperativa de Servicios Públicos. Además, durante el centenario de Romang en 1973, jugaron un papel crucial en la organización de los festejos que unieron a la comunidad.
Su compromiso también se reflejó en iniciativas urbanas, como la colecta de fondos para la pavimentación de la emblemática Vía Blanca de la calle San Martín. A pesar de no buscar reconocimiento, la labor de Azucena y Lidia sirvió para iluminar y unir a su comunidad.
Ambas mujeres, además de criar a sus hijos y enfrentar pérdidas personales, mostraron que la educación y el compromiso social son pilares fundamentales para el desarrollo de Romang. Su legado continúa resonando en la sociedad actual, recordando la importancia del trabajo comunitario.
Con información de sepernoticias.com.ar

