Kabul, Afganistán. - Miles de niñas afganas continúan asistiendo a escuelas secretas ocultas del régimen talibán, que prohibió la educación formal para ellas más allá del sexto grado en 2022. Ayesha, de 18 años, es una de ellas y asiste a estas aulas clandestinas seis días a la semana, buscando evitar el aislamiento total y mantener una semblanza de vida a pesar de las restricciones impuestas.
Desde el regreso al poder de los talibanes en 2021, cerca de 2.5 millones de niñas han quedado sin acceso a la educación secundaria. Aunque pueden optar por escuelas religiosas o clases privadas, muchas se arriesgan a ser detenidas. Algunas eligen reprobar el sexto grado deliberadamente, con el fin de permanecer más tiempo en un entorno educativo.
En una reciente sesión escolar, Ayesha y sus compañeras estudiaron ciencias de la computación y el uso de la aplicación Duolingo en un aula escondida. Laila, otra estudiante, ha logrado aprender cuatro idiomas, incluidas asignaturas de diseño gráfico a través de tutores voluntarios de diversas partes del mundo. “Quiero compartir estas oportunidades con otras niñas de mi provincia, pero no puedo”, expresa Laila, quien sueña con estudiar en el extranjero.
Mientras tanto, el portavoz talibán, Zabiullah Mujahid, afirmó que "esperamos que algún día las escuelas para niñas vuelvan a abrir". Sin embargo, después de cinco años de su segundo régimen, la prohibición parece una medida permanente. El sistema educativo que se expandió durante la ocupación de 20 años se ha visto gravemente afectado por la ideología del grupo.
La situación es delicada: los directores de estas escuelas secretas, como Najib, deben lidiar con inspecciones frecuentes y las amenazas del régimen. Aunque algunas autoridades son conscientes de estas instalaciones, el miedo a represalias evita un cambio inmediato.
Con información de elespectador.com

