La movilización del magisterio en México ha llevado a la suspensión de clases en varios estados, afectando a miles de estudiantes. Desde el 1 de junio, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) inició una huelga indefinida tras la falta de respuesta del gobierno federal a sus demandas laborales.
El rechazo del incremento salarial del 9% anunciado por la Secretaría de Educación Pública el 15 de mayo fue el catalizador de esta acción. La CNTE exige, entre otras cosas, la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y mejoras significativas en las condiciones laborales de los docentes, lo que llevó a la decisión de convocar a la huelga.
Oaxaca es uno de los estados más afectados, con un alto porcentaje de escuelas cerradas debido a la fuerte presencia de la Sección 22 de la CNTE. En Chiapas y Zacatecas también se ha registrado una participación masiva de docentes, con marchas que han sumado a estudiantes y organizaciones de diferentes sectores sociales. La falta de un censo oficial hace que las cifras de alumnos sin clases varíen, pero se estima que podrían superar los diez millones en áreas de influencia de la CNTE.
A pesar de los esfuerzos de diálogo en la Secretaría de Gobernación, las negociaciones entre el magisterio y el gobierno permanecen estancadas. Desde el gobierno federal, se han enviado mensajes sobre la importancia del derecho a la movilización pacífica, pero el diálogo directo con la presidenta es considerado vital por los líderes docentes. La distancia entre las exigencias del magisterio y las ofertas del gobierno sigue representando un obstáculo significativo para alcanzar una resolución.
Con información de liderempresarial.com

