La Ciudad de México ha dado un paso significativo en la defensa de sus docentes. El Congreso local aprobó por unanimidad el 28 de mayo una reforma que busca crear mecanismos específicos para salvaguardar a las maestras y maestros de cualquier forma de violencia en su entorno laboral.
El enfoque de esta reforma, impulsada por la diputada Brenda Ruiz, se centra en fortalecer la coordinación con la Secretaría de Educación de la capital. Con 47 votos a favor y sin opositores, se agrega una nueva fracción al artículo 9 de la Ley de Educación, elevando la seguridad de los docentes a una prioridad de política pública.
En la última década, se han documentado más de mil 184 agresiones a educadores en la metrópoli, lo que resalta la necesidad urgente de medidas efectivas. La legisladora expresó que erradicar la violencia en las escuelas es crucial para asegurar una educación de calidad, ya que un ataque a un docente impacta negativamente en la comunidad educativa y en el derecho de los estudiantes a un ambiente seguro de aprendizaje.
La reforma complementa la agenda de paz y cuidado del Gobierno de la Ciudad, dirigido por Clara Brugada. Al reconocer la importancia de proteger a los educadores, se sienta un precedente de cuidado hacia la comunidad en general, incluyendo a niños, familias y el entorno escolar.
Con esta decisión, el Congreso envía un mensaje firme: la violencia hacia quienes educan es inaceptable y debe ser tratada con la seriedad que merece. La protección del personal docente no solo resguarda su integridad, sino también la de los estudiantes y el futuro de la educación en la metrópoli.
Con información de almomento.mx

