La inflación en México mostró una desaceleración inesperada, situándose en 3.94% anual, marcando una mejora significativa después de tres meses por encima del 4%. Esta reducción fue reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al observar cambios en los precios de productos alimenticios y energéticos.
La disminución de 1.65% en la inflación mensual no subyacente contribuyó a este resultado, siendo los productos agropecuarios, como el jitomate, clave en este descenso. Su precio se ajustó de más de 60 pesos a 48.89 pesos por kilo, lo que ayudó a aliviar la presión inflacionaria en los hogares.
Las acciones del gobierno, incluidas medidas del Paquete contra la Inflación y la Carestía (Pacic), fueron fundamentales para este descenso. Análisis de Banorte indican que estas políticas continúan desempeñando un papel crucial en el control de precios, destacando que aún persisten desafíos por resolver, especialmente en el contexto del conflicto en Medio Oriente.
A pesar de la baja en la inflación general, el costo de ciertos alimentos como la papa y el gas LP sigue en aumento. Aunque la papa tuvo un incremento mensual de 12.68%, su costo sigue siendo considerablemente alto en comparación con el año anterior, donde un aumento del 57.3% evidencia las dificultades en los mercados.
Mientras algunos productos como el tomate verde y el chile serrano registraron bajas significativas en sus precios, el costo de otros insumos necesarios en la cocina, como el huevo y el limón, mostró una moderación. Los analistas estarán atentos a futuras fluctuaciones, especialmente considerando el impacto que la próxima Copa Mundial de Fútbol podría tener en precios en el sector turístico y de entretenimiento.
Con información de eluniversal.com.mx

