Miguel Canciani, reconocido parrillero, celebra su historia personal y culinaria desde su llegada a México hace cinco años. Originario de Villa Carlos Paz, Córdoba, ha traído consigo no solo su amor por el asado, sino un legado familiar de restauración. Junto a su esposa Marta, celebran próximas bodas de oro, consolidando una vida que une la familia y la gastronomía.
En México, Canciani ha observado una creciente atención a la técnica de maduración de la carne, lo que se conoce como "carne estacionada". Este proceso puede durar desde 45 hasta 90 días y se traduce en sabores y texturas superiores. Su experiencia en el trabajo con diferentes tipos de carne resalta la importancia de este arte en su cocina diaria.
El concepto de "quincho", un espacio dedicado al asado, ha sido un pilar en su cultura. En su casa, disfrutaba de largas jornadas preparando carnes, rodeado de amigos y familia. Ahora, como dueño del restaurante Patagonia, enfrenta un ritmo más rápido, donde la eficiencia y la calidad son primordiales para satisfacer a los comensales.
Desde sus inicios en el restaurantero, con el primer local fundado por su padre, Miguel ha sido testigo de la evolución gastronómica en Argentina. Su historia está marcada por momentos icónicos, como el famoso "Ruta 20", conocido por sus grandes volúmenes de servicio y la visita de personalidades destacadas, incluyendo a Carlos Menem y boxeadores legendarios.
A pesar de los cambios y desafíos a través de los años, Canciani se siente pleno en su nueva vida, realizando ejercicios matutinos y buscando siempre la mejor carne de su proveedor. Su amor por la parrilla se mantiene firme, aunque todavía añora platillos de su tierra, como el chivito criollo, un manjar que lo conecta con sus raíces.
Con información de diariovasco.com

