Ciudad de México, CDMX. - Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, reconocido ingeniero y líder político, nunca imaginó que su trayectoria en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) culminaría con su exclusión. Este episodio ocurrió en marzo de 1987, cuando Cárdenas buscaba democratizar su partido, un objetivo que no logró cumplir.
La noche de su exclusión, se encontraba en Azcapotzalco, promoviendo la Corriente Democrática ante vecinos, cuando recibió la noticia de su salida. Su reacción fue de asombro y nerviosismo; temblaba visiblemente al escuchar el comunicado oficial que lo dejaba fuera del tricolor. El mensaje, transmitido por Fidel Samaniego, subrayaba que Cárdenas dejaba de colaborar con el partido, una medida que había sido esperada por algunos, pero que llegó como un balde de agua fría para él.
A pesar de los rumores sobre su posible expulsión, Cárdenas no fue formalmente echado del PRI. En lugar de ello, optó por desarrollar su propia carrera política, llegando a ser un referente de la pluralidad en el país. Su lucha por una mayor democracia en el partido desafió a la cúpula priista, incluso cuando ya había advertencias públicas sobre su actividad.
Aunque no logró democratizar al PRI, su papel fue fundamental en acciones que promovieron la diversidad política en México. A pesar de ser denostado por algunos medios, sus esfuerzos por ganar la presidencia en 1988 capturaron la atención y respaldo de amplios sectores de la población, aunque el sistema electoral de aquel entonces finalmente otorgó la victoria al candidato priista.
Actualmente, su legado sigue vigente en el contexto político mexicano, recordando su influencia en el avance de la pluralidad.
Con información de quadratin.com.mx

