San Juan, Puerto Rico. - En una reciente entrevista, el Dr. Luis Ángel Díaz-Pabón compartió facetas poco conocidas de Yiye Ávila, un evangelista influyente en el mundo hispanohablante del siglo XX. Su obra biográfica, titulada "El Yiye que yo conocí: lecciones de vida", busca desmitificar al predicador y examinar su vida personal lejos de los reflectores.
Díaz-Pabón, quien tuvo un vínculo con Ávila desde la década de 1970, realizó más de 150 entrevistas para captar la realidad del evangelista. Enfatizó que su investigación no busca enaltecer a una figura legendaria, sino presentar un retrato más realista de un hombre con una profunda devoción que a menudo contrastaba con su impacto mediático.
Durante la charla, el investigador subrayó cómo la iglesia latinoamericana tiende a colocar a líderes como Ávila en pedestales inalcanzables, olvidando su humanidad. Relató una anécdota sobre un sacerdote católico que reconoció la grandeza de Ávila, a pesar de las diferencias doctrinales. "Fue impresionante", afirmó Díaz-Pabón.
En la esfera familiar, el autor consultó a Carmen Delia Rivera, la esposa de Ávila, quien compartió que el evangelista a menudo sacrificaba tiempo con su familia por sus campañas. "Era un santo", confesó, destacando que sus quejas nunca se relacionaron con faltas morales, sino con la falta de presencia en momentos importantes.
Sobre el famoso ayuno de 41 días de Ávila, Díaz-Pabón aclaró que no iniciaba por buscar notoriedad, sino por enfrentar problemas familiares. "Era un hombre de oración", agregó, resaltando su conexión con Dios como un aspecto crucial de su vida.
El Dr. Díaz-Pabón concluyó que, aunque Yiye Ávila manejó grandes presupuestos para su ministerio, su vida personal se mantuvo en una sencillez notable. A pesar de los millones recaudados, vivió en la misma vivienda durante años, sin buscar lujos materiales.
Con información de es.christiandaily.com

