Culiacán, Sinaloa. - En el primer trimestre de 2026, Sinaloa experimentó la pérdida de 31 mil empleos en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este descenso es especialmente preocupante en el sector de la construcción, un indicador de confianza en las inversiones y generador importante de empleos.
La subocupación en la entidad incrementó del 11.1% al 12.7% y la informalidad laboral subió del 42.3% al 46.4%. Además, la población laboral en condiciones críticas de ocupación pasó del 25% al 28.5%. Estos datos reflejan no solo la pérdida de puestos de trabajo, sino la creciente precariedad en la vida laboral de muchos sinaloenses.
La violencia tiene un efecto dominó sobre la economía local. Cuando las familias limitan sus salidas, los negocios ven sus ventas disminuidas. Cambios en las rutas de transportistas y en los horarios de operación incrementan costos. Asimismo, la cancelación de inversiones provoca que empleos potenciales nunca se materialicen, afectando el bienestar económico de las comunidades.
Para abordar esta problemática, la seguridad pública debe ser percibida como una cuestión económica y social. Las autoridades deben garantizar no solo el orden, sino también fomentar la confianza para invertir y desarrollar espacios públicos seguros. Este mensaje es válido para todo México, siendo crucial para estados como Sonora, que dependen del comercio y el turismo.
Combatir la violencia implica proteger vidas y también el patrimonio de las familias. Un entorno seguro es fundamental para el crecimiento económico sostenible. Se requiere de un esfuerzo conjunto que recupere la confianza y habilite un futuro prometedor para todos los sinaloenses.
Con información de proyectopuente.com.mx

