Estados Unidos. - Durante 2025, alrededor de 3,700 caballos salvajes, considerados protegidos, fueron vendidos por la Oficina de Administración de Tierras (BLM, por sus siglas en inglés) bajo condiciones de supervisión deficientes que dificultaron conocer su destino final. Varios de estos animales terminaron en mercados y transportes vinculados a mataderos en Canadá.
Una investigación de The New York Times señala que el número de caballos vendidos durante el gobierno de Donald Trump se duplicó en comparación con años anteriores, y algunos ejemplares fueron adquiridos por tan solo 25 dólares, a pesar de que el costo de captura y preparación de cada uno puede superar los 3,000 dólares. La investigación, sin embargo, no asegura que todos los caballos vendidos hayan llegado a ser sacrificados. No obstante, registros de inspección ganadera han identificado a ejemplares vendidos en subastas vinculadas a plantas de sacrificio canadienses, y el destino de cientos aún es incierto.
Desde 1971, la legislación estadounidense protege a los caballos y burros salvajes, reconociéndolos como símbolos del pasado histórico del oeste del país. La BLM es responsable de la gestión de estas poblaciones, pero, desde 2004, se permite la venta de caballos mayores de 10 años o de animales jóvenes que no son adoptados tras tres intentos. Esta modificación implica que la protección federal termina una vez que se produce la venta, complicando el seguimiento del destino de los caballos en manos de nuevos propietarios.
En este contexto, cerca de 500 caballos fueron vendidos a Brandon Jones, un comerciante de ganado en Ohio, lo que ha suscitado críticas de organizaciones defensoras de los derechos de los animales, quienes cuestionan la autorización del BLM para tales compras, ante la preocupación por el número elevado de caballos involucrados. La problemática de la supervisión de las ventas trasciende la gestión actual, ya que en 2015, investigaciones del Departamento del Interior ya habían señalado deficiencias en el seguimiento de los caballos vendidos en grandes cantidades.
El futuro de la situación se mantiene en incertidumbre, mientras las organizaciones y defensores de los caballos continúan exigiendo una revisión de los procedimientos de la BLM.
Con información de canal44.com

