El acuerdo entre Ford y Geely para producir cinco modelos de vehículos eléctricos en España ha desencadenado un fuerte debate en Estados Unidos. La colaboración, anunciada el 23 de julio, busca reactivar la planta de Almussafes en Valencia, que ensamblará autos a partir de 2028, permitiendo a Ford expandir sus operaciones en el competitivo mercado europeo.
Las cifras son significativas: la planta tiene capacidad para ensamblar 500,000 vehículos al año, aunque actualmente produce menos de 90,000 unidades. La sociedad será mayoritariamente controlada por Ford con un 66% de participación, mientras que Geely tendrá un 34%. Este movimiento genera inquietudes sobre la relación entre una empresa estadounidense y el gobierno chino.
David Duffy, funcionario del Departamento de Transporte, expresó su preocupación en una carta dirigida al CEO de Ford, Jim Farley. Duffy señaló que es alarmante que Ford consolide su futuro con empresas respaldadas por el Estado chino en un clima en el que Washington busca reducir su dependencia de la tecnología y productos provenientes de China. La dependencia en tecnologías chinas, afirmó, “no es sostenible para Estados Unidos”.
Además de los autos eléctricos, la planta de Almussafes, que actualmente ensambla el Kuga y emplea a 4,200 trabajadores, ampliará su plantilla para satisfacer la demanda de producción. Este proyecto también se da en un contexto donde Estados Unidos impone aranceles del 100% a vehículos procedentes de China, favoreciendo la producción europea para empresas chinas.
La operación está prevista para comenzar en la primera mitad de 2027, sujeto a las autorizaciones regulatorias pertinentes, mientras las tensiones entre el sector automotriz y la administración estadounidense continúan en aumento.
Con información de expansion.mx

