Washington, D.C. - Un estudio de The Leah Files ha calificado a Donald Trump como el presidente de Estados Unidos con la máxima puntuación en corrupción, alcanzando 8.6 sobre 10. Esta evaluación, que se basa en ocho criterios, no proviene de una medida oficial del gobierno y no constituye un veredicto judicial, sino que compila datos de investigaciones periodísticas y documentos oficiales.
Una parte significativa de esta calificación se debe a los ingresos reportados por Trump, que ascendieron a más de dos mil millones de dólares durante el año fiscal de 2025. Este nivel de enriquecimiento ha generado preguntas sobre la posibilidad de que un mandatario pueda expandir sus negocios privados sin cruzar las líneas entre intereses públicos y privados. El estudio utiliza únicamente cifras de documentos públicos, lo que refuerza su validez.
Sin embargo, otro aspecto alarmante del informe revela la reducción de los mecanismos de supervisión de la corrupción, con una calificación de 8 sobre 10. La oficina encargada de la Integridad Pública del Departamento de Justicia ha visto una drástica disminución en su personal, pasando de 36 abogados a solo dos, lo que limita su capacidad para investigar posibles actos de corrupción.
Desde México, la situación es relevante, dado que las decisiones en Washington impactan en temas económicos, migratorios y la relación bilateral. Ante la disminución de controles institucionales mientras Trump concentra riqueza, el desafío no es solo su fortuna, sino la falta de capacidad para monitorear el poder.
El especialista Jorge Durand señala que las deportaciones de centroamericanos a países de África son costosas y se realizan usando recursos de los contribuyentes. Según Durand, esta política refleja una falta de límites en el gasto público, donde el dinero parece no seguir restricción alguna.
Expertos hacen un llamado a observar cómo la reducción de controles institucionales coincide con un aumento en las acciones de mano dura en política migratoria.
Con información de e-consulta.com

