Julia, una madre que escapó de las agresiones de su pareja, caminó tres horas con su bebé de tres meses hasta alcanzar la carretera que conduce a Sucre. Esta travesía se tornó un símbolo de resistencia y desencadenó una ola de apoyo social y policial en el norte de Potosí.
Datos clave
- Quién: Julia y su bebé
- Qué: Caminó para escapar de su agresor
- Dónde: San Pedro de Macha, Potosí
- Cuándo: Inicios de agosto
Julia, originaria de la comunidad de Irupampa, vivió una situación de violencia extrema. En su trayecto, solicitó auxilio a diferentes instituciones para recuperar a sus otros dos hijos, que permanecían con su pareja. Su testimonio ante la Policía y organizaciones sociales resaltó la gravedad de los abusos que sufrió. El caso también afectó a Marcela Ugalde, conocida como Perla Potosina, quien la ayudó y arriesgó su seguridad.
¿Cómo se activó la red de solidaridad en Potosí?
La historia dio un giro cuando Julia fue acompañada por Perla tras su encuentro en un minibús. Fue Perla quien, al notar la angustia de Julia, decidió ofrecerle refugio. A través de las redes sociales, Perla compartió la situación, lo que provocó movilizaciones en apoyo a Julia, así como la intervención de la Policía para garantizar su seguridad y la de sus hijos.
El impacto social fue inmediato. Presidentes de organizaciones cívicas, vecinos y transportistas se unieron para asistir en la recuperación de los niños y proveer a Julia con recursos materiales. Sin embargo, esto también atrajo amenazas contra Perla por parte de algunos habitantes de la comunidad que veían su acción como un menosprecio hacia la imagen del pueblo.
La violencia de género en ciertas comunidades a menudo es ignorada, pero la historia de Julia destaca la importancia de la denuncia y el apoyo interpersonal. Su caso ha despertado la atención de las autoridades y la sociedad, creando un llamado a la acción sobre el estado de los derechos humanos y la seguridad en la región.
Julia ahora se encuentra bajo la protección policial, donde continúa buscando la manera de reconstruir su vida lejos del entorno violento que conoció. La odisea de tres horas no solo la llevó a buscar ayuda, sino que también permitió visibilizar la severidad de la violencia doméstica en comunidades pequeñas y la necesidad urgente de estrategias de apoyo y protección para quienes las padecen.
Con información de eldeber.com.bo

