Austin, Texas. - Empleados de Tesla en Texas y California han expresado su oposición a entrenar al robot humanoide Optimus, diseñado para realizar tareas de producción. La compañía comunicó en enero de 2026 que algunos trabajadores necesitarían usar trajes y cascos con sensores para registrar sus movimientos y así enseñar al robot, pero muchos se negaron al comprender que este avance implicaría la posible sustitución de sus puestos.
La crítica surge en un contexto donde Tesla ha acumulado más de 500,000 horas de datos para el entrenamiento de Optimus y se plantea duplicar esta cifra antes de finales de 2026. Para ello, la empresa ha reasignado parte de su personal, contratado nuevos recopiladores de datos y abierto centros de entrenamiento en varios estados. Sin embargo, el avance enfrenta dificultades, ya que el Optimus V3 demuestra limitaciones en su producción y aprendizaje.
A pesar del rechazo inicial, Tesla ha adaptado su estrategia, utilizando equipos dedicados fuera de las líneas de producción y ofreciendo a los operadores hasta 48 dólares por hora. Hoy en día, la producción del robot se ha incrementado de unas pocas unidades por semana a varios cientos, con una meta interna de superar las 1,000 unidades semanales para finales de año.
El desafío de la automatización y la sustitución laboral se refleja no solo en Tesla, sino también en otras industrias, donde trabajadores han manifestado su preocupación por entrenar herramientas que podrían reemplazarlos en sus funciones.
Con información de ecosistemastartup.com

