El trabajo de Joana Moll, artista nacida en Barcelona en 1982, explora la intersección de la tecnología, la ecología, la economía y la política. A través de sus proyectos, transforma datos complejos en experiencias emotivas que invitan a una reflexión profunda sobre el impacto de nuestras interacciones tecnológicas y los modelos económicos que conforman la red.
Moll enfatiza la necesidad de cultivar el pensamiento crítico en un mundo cada vez más digitalizado. Asegura que las herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, limitan el tiempo necesario para pensar y desarrollar ideas, lo que afecta nuestra capacidad de análisis y reflexión. En su práctica, combina teoría, análisis de datos y creación artística para abordar problemáticas contemporáneas.
Al interactuar con dispositivos móviles, la artista menciona que experiencias físicas profundizan en temas de vigilancia, privacidad y capitalismo. El arte, según Moll, tiene la capacidad de revelar aspectos invisibles que afectan a los cuerpos en el contexto de la tecnología, promoviendo un entendimiento más amplio de nuestra infraestructura digital.
El arte, para Moll, no excluye el trabajo académico o periodístico; más bien, se complementan. Mientras que el análisis académico puede ofrecer mayor profundidad, el arte activa emociones y sentidos que facilitan una conexión más íntima con los temas abordados. La artista sostiene que el conocimiento debe abarcar tanto lo empírico como lo emocional, integrando ambos enfoques.
Moll advierte que concebir internet como algo incorpóreo despoja de poder a los ciudadanos. Desde su perspectiva, el desconocimiento sobre la estructura de poder que representa la red empodera a las élites tecnológicas. Para mejorar esta situación, propone que se incluya educación sobre tecnología y economía en las escuelas, lo cual es crucial para empoderar a las futuras generaciones y fomentar un uso consciente de las herramientas digitales.
Con información de cronicaglobal.elespanol.com

