La inteligencia artificial (IA) está afectando a América Latina de maneras inquietantes, especialmente en la esfera del crimen organizado. Una reciente modificación en las tácticas de los cárteles demuestra que no solo trafican drogas o armas; ahora también utilizan tecnología para manipular el miedo de las personas a gran escala.
Las organizaciones criminales han logrado incorporar herramientas de tecnología avanzada en sus operaciones, facilitando la extorsión e intimidación. Pueden generar voces sintéticas basadas en audios familiares y crear escenarios que parecen reales para presionar a las víctimas, multiplicando así el impacto del crimen sin necesidad de un contacto físico.
El caso de cárteles mexicanos revela una alarmante evolución. Estas estructuras, como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa, están utilizando la IA no solo en su logística sino también para sembrar el terror. La automatización de la intimidad permite que se generen rumores y se expanda el miedo sin que los criminales estén presentes en el lugar de los hechos.
Esta forma moderna de amedrentar a las personas se entrelaza con la realidad de las familias migrantes en el continente. Muchos tienen seres queridos en diferentes países, lo que los convierte en objetivos vulnerables para el crimen organizado. La distancia se vuelve una herramienta de opresión, y las relaciones familiares se convierten en mecanismos de presión emocional.
Además, el impacto político refleja cómo la manipulación de información genera caos. Rumores falsos pueden erosionar la confianza pública, haciendo que las comunidades cuestionen la narrativa oficial. Cuando los ciudadanos no confían en los datos que reciben, la percepción de la realidad se convierte en un campo de batalla que puede ser dominado por el miedo, afectando las decisiones cotidianas.
Con información de elpais.com

