Tamaulipas se ha consolidado como un centro de operaciones para agencias de inteligencia estadounidenses, comenzando desde 1968. Recientemente, un accidente en Chihuahua reveló la presencia encubierta de agentes de la CIA en México, subrayando la larga historia de espionaje y luchas contra el narcotráfico en esta región.
El territorio tamaulipeco alberga importantes oficinas de la DEA en Matamoros y Nuevo Laredo, establecidas desde los años setenta. Estos puntos son esenciales, ya que Nuevo Laredo es crucial para el comercio entre ambos países y, además, es controlado por el Cártel del Noreste, que gestiona rutas de tráfico de drogas y otros delitos.
Asimismo, en el espacio aéreo de Tamaulipas operan drones MQ-9 Reaper de la CIA. Su función es detectar laboratorios de fentanilo y monitorear a líderes de cárteles considerados terroristas por Estados Unidos, como el Cártel del Golfo y el Cártel del Noreste, que dominan esta área fronteriza.
La conexión entre las autoridades mexicanas y estadounidenses ha sido evidente en numerosas operaciones, incluyendo la reciente incautación de un buque relacionado con el huachicol fiscal. Este operativo, que resultó en catorce arrestos, ejemplifica la colaboración entre agencias para combatir el crimen organizado y la corrupción en la región.
La situación en Tamaulipas refleja un enfoque en la cooperación bilateral en seguridad, donde los operativos se llevan a cabo a través de intercambios de información y sanciones. La presión disminuye para los cárteles de la droga, aunque se continúa enfrentando desafíos significativos en la zona.
Con información de expreso.press

