La desaparición de José Luis Carrillo Bautista, ocurrida el 16 de mayo de 2018, continúa generando indignación. Pese a que en el juicio existían 52 testigos que documentaron cómo marinos se llevaron a la víctima de un establecimiento en Nuevo Laredo, el juez Carlos Alberto Pantoja Arreola absolvió a siete marinos, lo que ha sembrado desconsuelo y frustración entre sus familiares.
Años de impunidad se han acumulado en el conocido "Caso Tamaulipas", uno de los más controversiales en los registros de derechos humanos en México. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación el año pasado, reconociendo solo a 27 víctimas en un caso que ha evidenciado serias irregularidades en la búsqueda de justicia. La disculpa pública de la Secretaría de Marina se considera insuficiente para las familias afectadas.
Erika Castro Martínez, esposa de José Luis, ha estado al frente de esta lucha, expresando su desánimo ante la decisión judicial. En su queja formal, sostiene que el juez favoreció a los marinos al ignorar la abundante evidencia presentada, lo que ha contribuyó al sentimiento de traición hacia el sistema de justicia. Castro y otros familiares exigen una revisión del juicio, destacando la necesidad de mayor responsabilidad judicial.
El caso de Bautista resalta problemas más amplios en la rendición de cuentas relacionadas con la fuerza pública en México. Las evidencias de tortura y la existencia de cuerpos de otras víctimas hacen que el clamor por justicia sea aún más urgente. Mientras tanto, Erika Castro continúa buscando respuestas, enfatizando que no solo su familia, sino muchas otras todavía enfrentan la incertidumbre de la desaparición de sus seres queridos.
Las próximas acciones de los familiares de las víctimas son vitales en este histórico camino hacia la justicia. El caso podría abrir nuevas puertas para la revisión del desempeño judicial en Tamaulipas y para la protección de los derechos humanos en un país donde la impunidad prevalece.
Con información de proceso.com.mx

