Manuel José Othón, originario de Cerritos, San Luis Potosí, se destaca como uno de los poetas modernistas más relevantes de México. Su carrera como abogado lo llevó a Tula, Tamaulipas, donde tuvo varias visitas a Ciudad Victoria. En una carta dirigida a su esposa en mayo de 1889, Othón describe su experiencia en la ciudad y su travesía por la Sierra Madre Oriental.
En su misiva, Othón destaca la belleza del paisaje a su llegada a Victoria, mencionando el Camino Real de Tula y la exuberante vegetación de la región. La avenida que recorrió, desde entonces conocida como Francisco I. Madero, se presenta como un lugar lleno de árboles majestuosos, lo que generó un profundo impacto en el poeta. Su relato revela tanto las maravillas naturales como la vivencia cultural de la ciudad.
Además de la naturaleza, Othón observa la arquitectura de Ciudad Victoria, comparando las casas de teja roja y columnas dóricas con las antiguas villas de su tierra natal. Describe una población atractiva y peculiar, resaltando las particularidades de sus habitantes y su entorno urbano. A su vez, expone su percepción sobre las dinámicas sociales, observando el interés local en las intrigas y rumores que dominan la vida cotidiana.
Por su parte, a mediados del siglo XX, Jack Kerouac, conocido por ser parte de la "Beat Generation", también dejó su marca en la ciudad. En 1949, el escritor estadounidense pasó por Ciudad Victoria, donde aprovechó para reflexionar sobre el tiempo y lugar que le rodeaban. Su breve crónica añade una nueva dimensión a la historia literaria de esta capital tamaulipeca, uniendo culturas y épocas a través de la poesía y la prosa.
La riqueza cultural de Ciudad Victoria, reflejada en las obras de Othón y Kerouac, destaca la importancia de la región en el panorama literario. Estos poetas han contribuido a preservar la memoria y el carácter único de este lugar emblemático en la historia de la literatura mexicana.
Con información de laverdad.com.mx

