El Congreso de Tamaulipas aprobó el 2 de junio una reforma al Código Penal que tipifica el acecho como un delito autónomo. Esta modificación legal reconoce el impacto negativo que esta conducta tiene en la vida de las personas, especialmente en el caso de muchas mujeres que han sido perseguidas y hostigadas sin que la ley pudiera protegerlas antes.
La reforma, impulsada por la diputada Magaly Deandar Robinson, añade tres artículos nuevos y establece sanciones para quienes realicen vigilancia o hostigamiento continuo que afecte la cotidianidad de una persona. A diferencia del acoso, que tiene connotaciones sexuales, el acecho representa un control abusivo y reiterado sobre otra persona, lo que justifica la necesidad de su regulación específica en el marco legal.
Para que se considere acecho, las acciones deben repetirse al menos en dos ocasiones y demostrar un impacto significativo en la vida de la víctima. Esto, sin embargo, plantea retos para las personas afectadas, ya que son ellas quienes deben reunir evidencias de su experiencia de temor y vulnerabilidad.
El reconocimiento del acecho aborda una problemática mayor en México, donde esta conducta puede ser un precursor de crímenes extremos, como los feminicidios. En Tamaulipas, por ejemplo, se reportaron 24 feminicidios entre enero y noviembre de 2025, una cifra alarmante que pone de manifiesto la urgencia de actuar ante señales de violencia antes que sea tarde.
A pesar de esta reforma, la efectividad del nuevo tipo penal depende del compromiso real de las autoridades para investigar y proteger a las víctimas. La implementación de protocolos inmediatos tras una denuncia será crucial para prevenir que los casos de acecho escalen hacia violencias más graves.
Con información de expreso.press

